Los millennials reaccionan mejor ante una catástrofe, que los adultos preparados y experimentados


En esos momentos, la impulsividad dio frutos inesperados
Distintos expertos revelan que la anatomía de los jóvenes mexicanos así como su contexto social, los llevó a ser los héroes del terremoto del 19 de sept. del 2017.
Durante el terremoto acontecido hace dos años, fue notoria la participación juvenil, no obstante mucha gente no se explica las causas de dicho fenómeno.
México es un país joven, más del 30% está conformado por gente de entre 12 y 29 años; la media de edad es de 27 y uno de cada cinco jóvenes, participa en un grupo de acción social (INEGI, 2015). No es de extrañarse que a los millennials les nazca la idea de ayudar, sin embargo, teniendo la experiencia del primer temblor y estando mucho más capacitados, ¿por qué la generación Y y los Baby Boomers, no actuaron como se esperaría?
Los psicólogos han demostrado que los jóvenes mexicanos de entre 18 y 34 años de edad, son capaces de responder mejor ante una emergencia, que los adultos mayores a ellos.
La Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, (UNAM), sacó un estudio donde comunica que el lóbulo frontal (parte encargada de la resolución de problemas), de un adulto joven, actúa de una manera mucho más eficaz y eficiente que la de una persona mayor (Gutiérrez, 2019, pág. 35).
El estudio indica lo siguiente; el cerebro se divide en cuatro lóbulos principales: occipital (rojo), parietal (amarillo), temporal (verde) y frontal (azul). El primero se encarga de la vista y de la interpretación de ésta, el segundo cumple la función de procesar la información sensorial procedente de diversas partes del cuerpo, de conocer los números y de la manipulación de los objetos, el tercero controla la memoria tanto informativa como visual y el último asiste a la planificación, coordinación, control y ejecución de las conductas (Gutiérrez, 2019, pág. 35).
Siguiendo esta idea, el lóbulo frontal es el responsable de procesos cognitivos complejos, las llamadas funciones ejecutivas. Dichas funciones, son operaciones mentales dirigidas hacia un fin, que permiten el control conductual; es decir, posibilitan la elección, planificación y la toma de decisiones voluntarias y conscientes.
Así mismo, esta parte cerebral de los millennials, resulta ser una de las más activas, pero se cree que es la parte voluntaria y no la consiente, la que manda en situaciones de caos. No obstante, el hecho de que las decisiones tomadas sean impulsivas, hace que los jóvenes actúen al instante, lo que resulta ser de gran ayuda en situaciones de emergencia.
Otro factor que motivó mucho a los jóvenes a actuar rápido fue el contexto social en el que se desenvolvían.
La gran mayoría, de no ser todos, cuentan con un familiar o conocido que experimentó el primer gran terremoto y que seguramente les ha contado su experiencia; a lo largo de los años, los millennials han adoptado una idea sobre lo que sucedió en esa época y la han normalizado al grado de sentir pena por sus allegados.
En el momento en el que una catástrofe similar a la del 85, sacude el país, la empatía que sentían los jóvenes, los motivó lo suficiente para actuar por los más necesitados. “… la empatía es clave para entender la reacción de los chicos, se vieron identificados y pensaron, ¿si mis papás lo hicieron porque yo no?” (Canales, 2019).
Además de la empatía, las conductas millenniales ayudaron a que la situación se sobrellevara de mejor manera. La Universidad Nacional Autónoma de México (2018), publicó un estudio sobre las principales características de éstos, donde se encuentran: trabajo en equipo, liderazgo y pasión y compromiso por lo que hacen.
El Dr. en Psicología, Arturo Bados, define a los más capacitados para resolver un problema como:  “…el líder guía es quien transmitirá serenidad, evitará que surja el pánico, controlará a los individuos inestables y aprovechará a los tranquilos, optimizando al máximo las condiciones de alta sugestionabilidad para manipular las conductas de forma segura…” (Bados, 2014, pág. 7). La Dr. Aurea Canales comenta lo siguiente: “…sin duda la definición de Bados describe perfectamente a los millennials en esa época (refiriéndose al temblor) …” (2019). Lo que indica que los jóvenes demostraron sus aptitudes de líder en dichos momentos.
Ahora bien, la psicóloga Shri Krishna de la UNAM, describe que dichas acciones fueron las que motivaron a la ciudadanía a moverse (2017). En el ensayo de Bados acerca de la resolución de problemas, se describe el funcionamiento de una sociedad en crisis, partiendo desde que los individuos actúan en reflejo del otro y que la conducta humana en situación de emergencia, siempre será una conducta colectiva.
“…ver a mi amigo correr desesperado a ayudar me hizo pensar…Si él lo está haciendo así, ¿quién tiene derecho a no hacerlo así?” (Guzmán, 2019). Dice Alejandro Guzmán, estudiante de la Universidad Panamericana que presenció la caída del Tecnológico de Monterrey. Este joven comenta que lo que más lo motivó a actuar fue ver a uno de sus amigos correr desesperadamente al lugar del siniestro para comenzar a quitar rocas y ayudar a los heridos.
El joven que actualmente estudia la Lic. en Derecho, se encontraba en su último semestre de preparatoria; cuenta que se encontraba en su hora libre y como de costumbre, estaba con sus amigos en una mesita, cerca de lo que llamaban “el cenote” (un sistema creado para la captación de agua de lluvia que y posteriormente la distribuía por todo el campus). Ellos se encontraban delante de las aulas de prepa, pero a su vista tenían la cafeteria y aulas 3 (lugar donde sucedió el siniestro). Curiosamente, uno de sus amigos, que había estudiado la prepa con él, había venido de visita y estaban todos sentados platicando.
De pronto la mesa comenzó a agitarse bruscamente y ellos se pararon asombrados; se escuchaban muchos gritos, las bancas crugían, los vidrios de los salones comenzaron a estallar, se caían pedazos de loza y en un abrir y cerrar de ojos, los puentes de la cafetería colapsaron provocando un estruendo fuertísimo y una nuve de polvo cubrió a los alumnos del Tecnológico de Montrerrey.
“…mi amigo Iván, corrió inmediatamente a ayudar, intenté detenerlo gritándole que no era seguro, pero verlo correr con tanta desesperación, me hizo entrar en razón…Hay gente atrapada en esos puentes” (Guzmán, 2019).
Alejandro dice que le sorprendió mucho llegar al lugar y encontrar maestros, gente de intendencia, alumnos más chicos, que ya estaban organizándose para sacar a los necesitados. Comenta que se formaron cadenas y empezaron a levantar piedras, él se encontraba lejos, por lo que solo pasaba piedras con sus manos.
No obstante, su verdadero trabajo llegó, cuando las ambulancias no podían ingresar por la cantidad de tráfico y él, junto con otro grupo de amigos, debían cargar heridos y transportarlos a las ellas.
“…me tocó cargar tres heridos, dos niñas ensangrentadas y un amigo que se encontraba delicado…ni si quiera recuerdo que me pesaran, creo que tenía mucha adrenalina (…) y no paré hasta que todos estuvieran atendidos.” (Guzmán, 2019).
El joven estudiante fue de gran ayuda en el siniestro de dicha univesidad y él mismo aclaró, que de no ser por el ejemplo que mostró su amigo Ivan, se habría quedado paralizado por el miedo.
Así mismo, Camila Covarrubias, alumna de la Universidad Iberoamericana, explica que no fue hasta que ella y sus amigos pusieron manos a la obra, que sus vecinos comenzaron a ayudar: “… al principio estaba súper decepcionada porque en mi colonia nadie estaba haciendo nada, mis amigos y yo éramos los únicos que habíamos organizado una brigada (…), ya como al final de la semana empecé a ver un poco más de movimiento por parte de mis vecinos…” (2019).
Ahora bien, la resolución de problemas está catalogada como “…un proceso cognitivo-afectivo-conductual mediante el cual una persona intenta identificar o descubrir una solución o respuesta de afrontamiento eficaz para un problema particular, utilizando las herramientas que se encuentren a la mano “ (Bados, 2014, pág. 2). Debido a las características anteriores, los jóvenes resultan ser buenos en esta área, prueba de ello fue la organización que tomaron en las redes sociales, la cual, sin la ayuda de ellos, no habría sido posible.
“…gracias a las redes sociales, logramos salir adelante, todo lo que sucedió en este temblor se comunicó por Fcebook, twitter, instagram, todo (…) y me di cuenta de que cada uno puede ayudar dentro de su nivel y a su manera…” esto lo dice Mariana Díaz, joven estudiante de 20 años de edad que participó en la página Entrelazando México durante el temblor.
En palabras de ella, “ésta página buscaba entrelazar al necesitado con la necesidad” (Díaz, 2019). Es decir, era un portal donde la gente comunicaba lo que hacía falta y en dónde, y ellos buscaban alguna persona que ofreciera eso para conectarlos. https://entrelazandomexico.com/


Aunado a esto Luz Evelia Acero, Lic. en administración, madre de tres hijos y de 46 años de edad, menciona: “La verdad que bueno que ustedes sí le saben a estas cosas (refiriéndose a las redes sociales), porque ayudó muchísimo a la organización de todo y si esto lo hubiéramos hecho nosotros, olvídate, no habríamos hecho mucho…” (2019).
Es claro que el papel principal que realizaron los millennials tiene mucho que ver con el contexto social y su carácter impulsivo, sin embargo…¿qué sucedió con los demás adultos?
Para empezar, recordemos que la mayoría de las personas que rebasan los 40 años de edad, vivieron el terremoto de 1985, lo que los vuelve susceptibles a entrar en parálisis o en shock, en situaciones similares; según la Secretaría de Salud, en 2017, “las vivencias traumáticas, como un terremoto o sismo de gran magnitud pueden aumentar las tasas de problemas de salud mental”.
Según el informe, una de cada diez personas desarrolla algún trastorno psiquiátrico después de una tragedia similar; el riesgo incrementa para aquellos que se encontraban en las áreas más afectadas. No obstante, es posible tratarlo mediante terapias breves y estrategias de autorregulación emocional.
Así mismo, la Organización Panamericana de la Salud (OPS, 2006) plantea que, este tipo de sucesos traumáticos, ocasionan en la persona una especie de falla en el funcionamiento de la resolución de problemas, ya que, al estar asociados con un recuerdo, a la primera evocación de éste, su comportamiento entrará en un modo de autodefensa y parálisis, intentando alejarse de aquello que le recuerde al evento. (OPS, 2006).
Luz Evelia Pérez, civil de 46 años de edad, comentó lo siguiente “…la verdad estaba muy asustada, en el momento en el que sentí que todo se movía y las cosas se caían, no pensé en nada más que salir corriendo…”. La madre de tres jóvenes, platicó que se encontraba en su trabajo cuando ocurrió el temblor, afortunadamente nada cerca suyo se desplomó, sin embargo, ella menciona que cooperó con lo que pudo de despensa, pues acercarse a las zonas necesitadas le recordaba mucho al temblor pasado.
Por lo tanto, a pesar de la madurez que han alcanzado los cerebros adultos de las personas de más de 40 años, ante la crisis del terremoto su funcionamiento se volvió automático/racional que quiere decir que su resolución de problemas fue consciente, más lenta (orientado a la acción retardada), deliberada y con esfuerzo. Mientras que la de los jóvenes fue automático/experiencial, a nivel preconsciente, rápida (orientado a la acción inmediata), sin esfuerzo, no deliberada y emocional.
Camila Covarrubias, dijo en su entrevista: “…la verdad yo no esperé mucho para ayudar, ese mismo día en la noche me puse de acuerdo con mis compañeros, armé un grupo de brigada y comencé a recolectar todo lo que pude, para llevarlo a donde se necesitara…” (2019). Camila menciona que no lo pensó dos veces, terminó el temblor y ya estaba buscando qué hacer.
 
Además de las condiciones científicas, es claro que los jóvenes de México tienen mucho coraje, energía y corazón para ayudar, muchas veces se considera que son impulsivos e insociables, pero el fenómeno del terremoto del 19 de septiembre, demostró que cada uno de ellos es un líder dispuesto a velar por el bien de su comunidad y que en épocas de crisis serán los primeros en ayudar debido al contexto en el que han sido criados.  
Caricatura política:




La Solidaridad en momentos de crisis
  • Por Víctor Solís, colaborador de Excélsior








Referencias:
Entrevista con experta, Aurea Canales, Psicóloga y Luz Evelia
https://youtu.be/HwKQBXgw53o

Entrevista Camila Covarrubias:
https://youtu.be/VuMVWoVS65A

Entrevista Alejandro Guzmán
https://youtu.be/d-fGezuVKAY

Entrevista con Mariana Díaz:
https://youtu.be/zFyWvNOR-Uc



Entrevista con
Atienza, Víctor., Krishna, Shri. (2017). ¿Qué ocurrió el 19 de Septiembre?. Ciencia UNAM. Recuperado de http://ciencia.unam.mx/leer/652/-que-ocurrio-el-19-de-septiembre-de-2017-en-mexico-
Bados, Arturo. (2014). Resolución de Problemas. Recuperado de http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/54764/1/Resoluci%C3%B3n%20problemas.pdf
Gutiérrez, Julián., Ortíz, León., Zárate, Bernardo. (2019). Funciones Mentales. Neurobiología UNAM. Recuperado de http://psiquiatria.facmed.unam.mx/docs/ism/funcionesmentales.pdf
INEGI (2015). Estadística poblacional. Recuperado de http://www.beta.inegi.org.mx/temas/estructura/
Organización Panamericana de la Salud (2006). Guía práctica de salud mental en situaciones de desastres. Recuperado de http://www1.paho.org/hq/dmdocuments/2008/GuiaPracticadeSaludMental.pdf?ua=1
Secretaría de Salud. (2017). Impacto de los terremotos en la salud mental. Recuperado de https://www.amc.edu.mx/revistaciencia/images/revista/69_3/PDF/impactoSaludMental.pdf
Universidad Nacional Autónoma de México (2018). La generación Z. Recuperado de http://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2018_510.html







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